Comprendiendo los Beneficios de las Feromonas Humanas

Hay expertos que se encuentran a ambos lados del cerco; algunos dicen que las feromonas funcionan mientras otros dicen que no, llevando el debate tanto a nivel personal como científico. Nuevos descubrimientos sobre estas substancias y sus reacciones en los seres humanos son reportados constantemente; cualquiera podría pensar que son el Santo Grial de los fabricantes de perfumes a nivel mundial, pero no es así. Hasta el momento, los líderes de la industria cosmética tienden a ignorar a las feromonas; por el contrario, éstos elaboran fragancias de forma masiva, la mayoría con muy poco contenido de dichas substancias. Lo que ellos hacen es lanzar anuncios llamativos con modelos de busto grande ofreciendo todo tipo de promesas descabelladas; entonces, ¿podría esto haber creado prejuicios que afectan la credibilidad de las feromonas?

La gente podría estar dejando pasar una buena oportunidad; si un traficante de drogas fuera el único que vende vitaminas en tu jurisdicción, ¿cambiaría esto la opinión de la gente sobre dichas substancias óptimas para la salud? Con esta interrogante, pasemos entonces a realizar un análisis sobre las feromonas. En el siglo Diecinueve, el naturalista francés Jean-Henri Fabre notó que las polillas macho podían volar muchos kilómetros para visitar a una hembra, la cual, el investigador mantenía cautiva en su laboratorio. Fabre pensaba que la polilla hembra estaba segregando un compuesto químico que atraía a los machos. En 1956, fue hallada la primera feromona, la cual provenía de los insectos mencionados anteriormente, determinándose que las hembras la usaban para seducir a los machos de su misma especie. Fue llamada “Bombykol”, siendo capaz de viajar largas distancias y de funcionar satisfactoriamente, incluso, si la cantidad segregada era mínima.

Lewis Thomas en “Las Vidas de una Célula” escribió lo siguiente: “Ha sido fríamente calculado que si una polilla hembra liberara todo el “Bombykol” que tiene almacenado en un envase con spray, dicha cantidad podría atraer teóricamente a un trillón de especies macho al instante”. Muchas feromonas procedentes de los insectos han sido descubiertas desde entonces, las cuales, son utilizadas actualmente por la industria de la perfumería. Los mamíferos y los reptiles fueron los siguientes en la lista; se determinó, por ejemplo, que los primeros no solo creaban feromonas sino también  las recibían.

El órgano de Jacobson o también llamado órgano vomero-nasal fue hallado; un equipo de científicos franceses realizó un experimento utilizando conejos. Ellos sospechaban que las crías de estos animales usaban una feromona para encontrar el pezón de su progenitora con el fin de alimentarse; el grupo de investigadores, fue capaz de aislar dicha feromona, llamándola “2M2B”. Los conejos bebés que habían sido separados de sus madres al nacer, aún mostraban una respuesta de búsqueda cuando la recién descubierta feromona era aplicada a través de una sonda, demostrando esto, que dicha reacción no era aprendida. Se sabe ahora, que la producción de feromonas se da en todos los mamíferos durante la maternidad y éstos, las usan por motivos muy variados.

Poco tiempo después, la gente quería saber si los seres humanos éramos capaces de producir feromonas; en 1974, el Dr. George Dodd descubrió la primera feromona sexual humana produciéndose una ardorosa discusión desde entonces. La oposición a la existencia de dichos compuestos naturales por parte de numerosas personas, no ha detenido la investigación sobre el particular aunque sí ha traído como consecuencia que el avance sea más lento. Si has tenido la oportunidad de leer algo sobre las feromonas humanas, te habrás enterado que ellas ocasionan una sincronización en el ciclo menstrual de las mujeres, lo cual ocurre cuando muchas mujeres viven cerca unas a otras; o también debes saber cómo un bebé encuentra el pezón de su madre para lactar.

Es fácil hallar la relación entre el experimento con los conejos, mencionado líneas arriba, y los seres humanos; como una nota aparte, se ha sugerido que la fascinación de los hombres por los senos puede ser una manera natural de establecer vínculos afectivos con una mujer. Se dice que existen feromonas apaciguadoras, las cuales son emanadas a través de las aureola del pezón, creando sentimientos de seguridad, amor y aceptación. Esta feromona puede ser la razón por la cual cuando abrazas a alguien, generalmente lo haces pecho a pecho, colocando tu cabeza junto a la de la otra persona; no obstante, si estás consolando a alguien, lo usual es que tú coloques la cabeza de dicha persona sobre tu pecho. Esta misma posición es utilizada cuando abrazamos a alguien a quien amamos profundamente o queremos proteger.

Muchas de las feromonas segregadas por los mamíferos al igual que los humanos, tienen en común un compuesto de moléculas de ácido graso; esto demuestra que la brecha entre los seres humanos y los animales no es tan grande como creemos. Nuevas observaciones están sugiriendo que: los humanos, los perros y los gatos son muy parecidos; ésta es la razón por la cual tendemos a relacionarnos mejor con dichos animales que con otros. Cuando una persona adopta una de dichas mascotas, ésta se vincula afectivamente a su dueño de la misma manera como lo hacen con su madre.

Un estudio realizado por el biólogo suizo Claus Wedekind, demostró que las mujeres seleccionan a los hombres por su compatibilidad genética, mejorando así el sistema inmunológico de su prole; la manera en que lo hacen es mediante el olor. Dicho científico también descubrió que las mujeres que usaban anticonceptivos orales, escogían al hombre exactamente opuesto a sus características genéticas. Si deseas saber más sobre esta investigación, puedes buscar en Google el tema: “Estudio sobre la Camiseta Sudorosa” (sweaty t-shirt study) según el cual futuras parejas huelen y saborean unas con otras sus respectivas feromonas para establecer una compatibilidad biológica.

Algunos estudios muestran que los seres humanos necesitamos las feromonas del sexo opuesto a nuestro alrededor a fin de permanecer sanos y envejecer lentamente. Existen feromonas que alivian el síndrome premenstrual, la menopausia, la depresión, etc.; el punto es, que hay muchas feromonas útiles para la humanidad; no deberíamos referirnos a ellas solo por la locura de la seducción que promueve el marketing respecto a la perfumería.

No sé si se trata de las feromonas o no, pero de si conozco el olor propio y único de cada persona que amo.

Si encuentra a las feromonas tan fascinantes como nosotros, puede visitar www.feromonas-perfume-y-colonia.com

Traducción del inglés al español por Tony Flakowsky

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